Ayer ayudaste a tu piel a desprenderse de lo que ya no necesitaba. Después de una exfoliación la piel queda más limpia y más receptiva. Hoy vamos a devolverle frescura. Las brujas han utilizado aguas florales durante siglos porque son ligeras, suaves y ayudan a equilibrar la piel sin sobrecargarla. No necesitas complicarte. Muchas veces la belleza vuelve con gestos simples que repites con constancia.
Cuando empiezas a cuidar tu piel con atención descubres algo curioso.
No siempre necesitas añadir más productos. Muchas veces basta con darle a la piel lo que necesita en ese momento.
Después de exfoliar, un agua floral devuelve claridad al rostro y ayuda a que la piel se sienta ligera otra vez. Es un gesto pequeño, pero cuando lo repites durante semanas el cambio se nota.
• 250 ml de agua mineral
• 2 cucharadas de pétalos de rosa secos o flores de lavanda
• 1 cucharada de miel
• 5 gotas de aceite esencial de rosa o lavanda
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