Durante estos días has ido preparando tu piel poco a poco. La has limpiado, la has renovado y has empezado a devolverle energía. Ahora el rostro está preparado para algo que muchas mujeres descubren cuando empiezan a cuidar su piel con atención. El rostro también necesita movimiento. Cuando los músculos se activan suavemente, la piel cambia. La circulación mejora, la expresión se relaja y el rostro recupera luz.
Cuando una mujer empieza a dedicar unos minutos al rostro cada día ocurre algo curioso.
No es un cambio inmediato, pero poco a poco la piel se vuelve más viva y la expresión más relajada.
Las brujas siempre han trabajado el rostro con las manos. Sabían que la belleza también se despierta con pequeños gestos repetidos.
Hoy utilizarás el aceite que preparaste en el Día 11. No necesitas preparar nada nuevo. Las brujas saben que los cambios reales aparecen cuando repites un gesto con constancia.
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