En la antigüedad, las palabras de una bruja eran su herramienta más poderosa. Con ellas tejía destinos, curaba heridas o levantaba tormentas.
Pero para que las palabras fluyan con la dulzura del néctar y la fuerza de la verdad, los labios que las pronuncian deben estar cuidados, suaves y llenos de vitalidad.
Los labios agrietados o secos dispersan la energía de nuestros decretos, rompiendo la imagen de poder que estamos construyendo.
Hoy vamos a preparar un bálsamo exfoliante natural, combinando la dulzura de la miel con la fuerza del azúcar, para que cada palabra que salga de tu boca sea un hechizo irresistible.
Durante estos días hemos cuidado la mirada, la piel y la presencia.
Hoy el foco de atención baja a la boca. La puerta de entrada y de salida de todo tu poder personal frente al mundo.
• 1 cucharadita de azúcar (blanco o moreno)
• 1/2 cucharadita de miel pura
• Unas gotas de aceite de coco o de oliva
Mezcla el azúca...
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