"Hay artefactos que trabajan mientras los llevas. Y hay artefactos que trabajan aunque los dejes sobre la mesa, aunque duermas, aunque no pienses en ellos. El Último Suspiro es de los segundos. Las entidades que viven en su interior no necesitan que las actives cada día. Ya saben para qué están ahí."
El Último Suspiro es una caja de poder que alberga dos tipos de entidades con funciones opuestas y complementarias: un Recolector que atrae hacia ti todo lo que las entidades pueden otorgar, y un Removedor de Muertos que moviliza fuerzas del más allá para destruir, atacar o proteger según tu necesidad. Las entidades que entran en este artefacto se quedan contigo de por vida. No se van cuando el ritual termina. Se instalan.
— EL RECOLECTOR DE ENTIDADES
Todo lo que las entidades pueden otorgar en este plano, el Recolector lo canaliza hacia ti. No trabaja en una sola dirección: opera en los cuatro frentes a la vez.
— EL REMOVEDOR DE MUERTOS
Los muertos no tienen las limitaciones del plano físico. No les importan las distancias, los abogados ni las apariencias. El Removedor moviliza esa fuerza hacia donde tú señales.
Para cumplir un deseo
Para trabajar contra un enemigo
Un hombre llevaba tres años viendo cómo un socio le boicoteaba en silencio: clientes que se iban, contratos que caían, rumores que no podía demostrar. Intentó resolver las cosas por las vías normales. Nada funcionó.
Trabajó con el Último Suspiro usando el Removedor. En seis semanas, el socio tuvo tres problemas graves seguidos —legales, personales y económicos— sin intervención de nadie en el plano físico. El negocio del hombre se recuperó solo, como si el obstáculo nunca hubiera existido.
"No pedí su ruina. Pedí que se apartara de mi camino. Las entidades interpretaron lo que necesitaba, no lo que dije."