Hoy llegas al ecuador del trabajo. Quince días prestando atención a tu piel, a tu presencia y a pequeños gestos que antes pasaban desapercibidos. Muchas mujeres descubren algo curioso en este punto del proceso. No es que de repente el rostro cambie por completo. Es algo más sutil. Empiezas a mirarte al espejo y sientes que algo es distinto. La piel está más viva. La expresión más relajada. La mirada más clara.
La belleza rara vez aparece en un solo gesto.
Aparece cuando repites durante días pequeños cuidados que despiertan la piel.
Cuando empiezas a dedicar tiempo a tu piel y a tu presencia, el rostro empieza a responder de forma natural.
Durante estos quince días no solo has estado aplicando productos. Has estado creando tus propios preparados. Ahora ya tienes varios elementos que forman parte de tu ritual de cuidado: • el ungüento del Día 4 • el ritual de renovación del Día 6 • el manto protector...Contenido del cursoEl resto de este contenido está disponible solo para miembros activos del curso.Entrar al curso
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